La semana pasada, participé en una clase para padres, proporcionada por la escuela a la que va nuestro hijo mayor.
Aprecio mucho estas clases, porque me parece muy interesante y estimulante estar expuesta a diferentes lecciones sobre la educación de mis hijos.
Hay un elemento de las enseñanzas que me ha hablado mucho. Entonces escribí un artículo al  respecto, incluyendo mis pensamientos y experiencias personales.

Como resultado, el título de hoy será:

Las 6 etapas para vincularse – y cómo arreglar las etapas que faltan – primera parte

por | Mar 9, 2018 | Educación

Hace unos meses, escribí un artículo de dos  partes titulados  “Seis maneras de mejorar la relación con sus seres queridos
El tema de hoy es similar, pero toca otro aspecto de la relación con sus hijos.
Examinaremos las seis etapas para vincularse que atraviesa cada niño, desde el nacimiento hasta los seis años.

stages, attachment, Gordon Neufeld
Como en este otro artículo, la inspiración proviene de Gordon Neufeld, quien desarrolló este modelo de las seis etapas del apego, a través del cual todos los niños progresan idealmente en  los seis primeros años de sus vidas.

Las formas de vincularse son las mismas que las descritas en este otro artículo.

Esta vez, sin embargo, veremos el proceso de maduración de un niño. Veremos cómo podemos ayudar a un niño a alcanzar esta madurez. Esta madurez se convierte en la base de un vínculo fuerte y saludable: del niño con nosotros, sus padres – o persona de referencia.
Al asegurarnos de que cada una de estas vías de conexión sea sólida con nuestros hijos, nutrimos su tendencia natural a seguir nuestro ejemplo y cooperar con nosotros.

El propósito de  este proceso  es tener a  hijos que quieren comportarse. Niños, que quieren estar con usted, compartir su vida con usted y seguir sus consejos.

AMA (American Medical Association) declara:

“Una fuerte conexión emocional con al menos un padre o adulto importante reduce  el riesgo de que un adolescente sufra estrés emocional, pensamientos o conductas suicidas, violencia o abuso de sustancias.”

(Revista de la Asociación  Médica Americana, 278 (10), 823-32, 1997)

Ahora, veamos  estos seis etapas de vincularse:

  1. La proximidad  física 
    Un bebé comienza el viaje de apego al padre a través del toque y la cercanía. A medida que crecen y les enviamos  el mensaje de que son amados y adorados y de que  amamos estar con ellos, este apego se fortalece.
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    2. Semejanza/similitud:
    Alrededor de la edad de dos años, un niño agrega similitud. Implica el deseo de ser como sus padres. Imitan palabras, gestos y comportamientos. Durante esta etapa, podemos ayudar a nuestro hijo en este proceso cuando resaltamos los intereses o inclinaciones que compartimos con él. Su deseo de ser como nosotros también es un elemento importante en la adquisición de su  lenguaje.
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    3. Pertenencia y Lealtad
    Alrededor de los tres años, un niño se preocupa  por pertenecer y ser leal, estar “del mismo lado que”, lo cual es una manera diferente de pertenecer, dice Neufeld. Los niños de esta  edad son posesivos con sus padres, empujando a sus hermanos del regazo de mamá, diciendo cosas como: “Es mi mamá”. Con el vínculo de lealtad, el niño también comienza a querer hacer lo que le pedimos.
stages, attachment, Neufeld
stages, attachment, Neufeld
  1. . Ser significante
    Alrededor de los cuatro  años 
    La conexión se profundiza  aun más con el siguiente paso: Ser importante y significante. Al concienciar a nuestro niño, cuán especial es para nosotros, que es amado por lo que él es, fortalecemos la sensación de cercanía entre nosotros y el niño.
    En la comprensión de un niño, cree que lo que los padres valoran, lo cual es valioso para ellos – es lo que querrán mantener cerca de ellos.
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    5. Amor –  los sentimientos 
    Alrededor de los cinco años, el  niño llega a la quinta fase del apego, que toma la forma de conectividad emocional. Los sentimientos cálidos y amorosos comienzan a ayudar a profundizar el apego. Ahora, es importante que el niño sepa que el sentimiento de amor que tenemos por él / ella no está vinculado  al logro, resultados o comportamiento. Esto se convierte en un factor importante en la formación de  la confianza hacia los padres. Un niño que experimenta este tipo de intimidad emocional con los padres es capaz de tolerar una separación física mucho mayor hasta lograr tener los padres cerca.
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    6. Siendo conocido:
    a partir de los 6  años 
    Y finalmente, el último paso de vincularse es donde – si  toda las etapas anteriores se pasaron bien –el niño de seis años nos comparte sus secretos, sus pensamientos y sus deseos. Él quiere ser visto, escuchado y aceptado por lo que es. El niño quiere ser conocido y quiere confiar en los padres. Se dejan conocer por la seguridad significativa que sienten. Si se alcanza en la infancia, esta etapa se puede mantener durante toda su vida.

Cada  paso fortalece el ví​nculo entre padres e hijo. Por otro lado, si uno de ellos es débil, la relación se debilita. Cuando sus hijos cooperan con usted sin que usted los empuje y los obligue, generalmente se debe a que tienen  un vínculo fuerte de confianza con usted.

Cuando los  padres solo observan el comportamiento de sus hijos, en lugar de centrarse en su relación con ellos, llega el punto donde  necesitan encontrar siempre nuevas ideas para castigos o consecuencias que funcionen. Eso les da  el sentir de fracasar en  su tarea de criar a sus hijos, preguntándose por qué sus métodos no tenían la fuerza para obligar a sus hijos a comportarse.

Mientras las escuchaba sobre este tema durante las clases la semana pasada, me vino una pregunta:

¿Qué sucede si nos perdimos  una de estas etapas?
¿Hay alguna manera de compensar esta  etapa perdida?

El maestro lo confirmó y pensé en nuestros propios hijos.

Me di cuenta de que en nuestra propia familia, teníamos a dos de nuestros hijos que se perdieron una etapa.
No sabíamos que hay diferentes etapas de madurez, pero inconscientemente, sentimos que faltaba algo en su apego seguro. Uno de nuestros niños, por ejemplo, se negó a ser abrazado cuando tenía cuatro años. Mostró resistencia, si queríamos abrazarlo y darle nuestro afecto. Incluso con nuestras palabras de afirmación, fue como si nuestras palabras de afirmación “no aterrizaran en su corazón”.
Volvimos a la etapa 3 (sin saber que hay tal etapa). Le mostramos una y otra vez, que él era parte de la familia, que estábamos orgullosos de él, que sin él, nuestra familia no sería la misma. Nos tomamos más tiempo para escucharlo (él tarda mucho tiempo en expresar lentamente sus pensamientos) y afirmemos sus pensamientos y sentimientos. En unas pocas semanas hemos visto un cambio hermoso. Él comenzó a venir por abrazos, su cara comenzó a iluminarse cuando le dijimos palabras de afirmación. Un día, lo recuerdo como ayer, le dije:

“¡Me sorprende lo bien que lo hiciste!”

Me miró con una gran sonrisa.

“Te sorprendiste, ¿verdad?”

Y vino a mí, lo tomé en mis brazos y él me abrazó. En ese momento, me di cuenta de que él había llegado, y que mis palabras habían aterrizado en su corazón, y que él comenzó a tener esta seguridad de pertenencia y de ser parte de nuestra familia.

La próxima semana veremos qué puede hacer que un niño pierda una etapa, cómo podemos afirmar las diferentes etapas de madurez y cómo podemos corregir las etapas que faltan.

Gordon Neufeld, PH.D.
Es un psicólogo evolutivo que radica en Vancouver, Canadá con más de cuarenta años de experiencia.
El Dr. Neufeld nos proporciona un modelo extenso que se ha desarrollado a partie de años de trabajo clínico y docente en el cual ha desplegado una profunda y excepcional capacidad para destilar conceptos complejos, haciéndolos simples y accesibles. Imparte conferencias en América. Europa y Asia en las que es reconocido por su capacidad para hacer una síntesis extraordinaria de la literatura de la psicología del desarrollo y por su habilidad excepcional para entender a los niños.

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