¿Estamos actuando como gerente o como amortiguador para nuestros hijos?

por | Feb 14, 2018 | Educación, Vida de Familia

Ser una familia implica que vivimos en una sociedad determinada, una cultura, que tiene sus valores, normas y demandas.A menudo nos vemos influenciados como padres por esa presión para encajar, para tener hijos que están adaptados, que son rápidos e inteligentes.
Muchas veces, la tentación para nosotros  los padres, es  de  estar actuando como un gerente de la sociedad para nuestros hijos.
Esto significa que nosotros, como un gerente de  un grupo famoso de música, organizamos las vidas de nuestros hijos, para que puedan tener éxito en la vida.

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Hacemos eso de muchas maneras diferentes.

Para algunos, eso significa que preverán al niño su propio televisor en su cuarto, le darán un celular  para que puedan mantenerse en contacto con sus compañeros y le preverán ropa de moda. Esto, simplemente porque quieren que sus hijos encajen en la sociedad  y que sean aceptados por otros.

Para algunos, esto significa hacer que sus hijos se ajusten a la sociedad, enseñándoles a obedecer cualquier autoridad. Ese tipo de enseñanza dice que la voluntad de un niño debe romperse, para ser un buen (y piadoso) ciudadano.

Para algunos, eso significa presionar a los niños para que puedan llegar a la universidad y “estar alguien”.

Para algunos, eso significa que llenan el horario de sus hijos con entrenamiento deportivo, clases de música o baile, etc., porque para ellos eso es lo que hará que sus hijos tengan éxito.

Para algunos, esto significa que lo ven como importante  enviar a sus hijos a las guarderías, campamentos, escuelas dominicales, Scouts o actividades previstas para los niños en un camping – y se siente liberado de sus responsabilidades como padres.Ellos  sienten que su responsabilidad termina  el momento en lo cual alguien en un contexto oficial cuide a sus niños.
Es algo muy diferente cuando nosotros, como padres, nos aseguramos de que nuestro hijo esté bien en estos lugares. Cuando nos aseguramos de que estamos de acuerdo con las cosas que se enseñan y se hacen allí.
Por ejemplo, cuando nuestros hijos van a jugar a la casa de otros niños, me aseguro como  mamá que no van a  ver la televisión mientras que están allí. Además, comunico claramente que no  quiero que se juega juego videos. Como familia, somos muy selectivos a qué películas / juegos exponemos a nuestros hijos. Esto también es cierto cuando están fuera del hogar.

Resumiendolo, ser un gerente de nuestros hijos significa, que tratamos de hacer que nuestros hijos se ajusten a las normas, exigencias y expectativas de nuestra sociedad y cultura. Al igual que en estos ejemplos anteriores, el corazón de estos padres siempre es guiar a sus hijos hacia el éxito. Pero hace una gran diferencia de lo que definamos estar “éxito”.

Esta actitud de “gerente” comienza incluso en situaciones pequeñas, y también hay ocasiones en que, sin quererlo, estoy actuando así.

La semana pasada pasamos algunos días en el lugar de mis padres. Viven cerca de las montañas y queríamos que nuestros niños  aprenden a esquiar y disfrutar de las maravillas del invierno sin conducir unas cuantas horas cada vez para llegar allí.
Una noche volvimos después de un día en la nieve. Tuvimos un día hermoso, lo pasemos súper bien, y excepto nuestro niño más pequeño, habían estado probando el arte del esquí. Ahora, nuestro hijo de cuatro años estaba agotado y hambriento. Y él estaba bastante abrumado y llorando. Ahora sé que a mi padre le gusta tener tranquilidad. Él se cansa y se irrita con los niños llorando. Amo y entendí a  mi hijito, y normalmente lo habría abrazado y le habría mostrado mi comprensión y cuidado.
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Sin embargo, porque sentía que mi papá se impacientaba e irritaba, me encontré tratando de calmar a mi hijo rápidamente. Ésa no fue una tarea fácil y me volví impaciente con él.
Me sentí presionado por lo que sabía que mi padre sentía. Afortunadamente,  era consciente del porqué me sentía impaciente y pude mantener la  calma y calmar a mi hijo al darle una taza de chocolate caliente y una manta tibia.

Según mi observación, esta presión existe en todas partes. Presión para tener hijos que se comporten. Presión para tener hijos que encajen en una norma.
Muchas veces, las demandas de la sociedad, de la cultura en la que vivimos nos dicen fuerte y claro qué deberíamos hacer como “gerentes” de nuestros hijos.
¿Cómo podemos vivir bajo esa presión? ¿Cómo podemos superar esa presión de ser el administrador de la sociedad de nuestros hijos?

Jean Jaques Rousseau dijo que:

“una de las responsabilidades más importantes de  los padres es de actuar como amortiguadores entre el niño y la sociedad”.

Esta oración me ayudó mucho, para entender cómo defender a mis hijos. Me ayudó, no ser el gerente de nuestra sociedad, no servir a mis hijos en una tableta, para que puedan “encajar” en cualquier filosofía o norma cultural que se considere “normal” en este momento en nuestra cultura.
No es nuestro trabajo ser el gerente … si no el amortiguador.
La unidad de amortiguación en un automóvil, se utiliza como protección contra impactos y choques violentos de la carretera. Un paseo en automóvil por una carretera con baches sin ese amortiguador será un  viaje muy incómodo e incluso dolorosa.
Ser el amortiguador en la vida de nuestros hijos significa servir como protección, como un freno a las cosas que la sociedad les lanzará.

Como escribí en este Articulo sobre mi niña teniendo su desafío en el camino a casa desde su escuela. Cuando uno de sus maestros supo lo que estaba haciendo, ella me dijo: “tu hija tiene que aprender a lidiar con tales cosas.” Mi respuesta fue: “Sí, ella tiene que aprenderlo. Pero en este momento, sé que su forma de lidiar con eso consiste en hacer amigos con esa chica siendo mezquina con otros niños. Eso me dice que  aún no está lista para enfrentar esa situación. Un día, ella lo hará. Pero hoy, la  acompañaré todos los días.”

Somos los padres. Conocemos nuestros hijos. Nuestro trabajo como padres no es ser su gerente. Más bien, necesitamos encontrar tiempo para ellos en nuestra sociedad ocupada y exigente. Necesitamos encontrar momentos en los que les dediquemos una atención indivisa, con el único propósito de llegar a sus corazones y mostrarles que los amamos incondicionalmente.
Necesitan esta dosis de conexión satisfactoria en la mañana antes de irse a la escuela. Lo necesitan después del colegio llegando a casa. Lo necesitan en las comidas familiares y durante momentos familiares especiales. Necesitan esos momentos antes de acostarse.
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Nuestro trabajo es comunicarles nuestra invitación a florecer en nuestra presencia.

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