Como (y por qué) ayudé a mi niña resolver su desafió

por | Oct 11, 2017 | Educación, Vida de Familia

En estos días me encontré en una situación con mi hija que me hice recordar al el tema de los últimos artículos que escribí.
Tengo una niña muy social. A ella le encanta jugar con otros.Es una niña muy feliz y emocionada cuando hay actividades de grupo en el colegio.

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Después de tener la pausa estival, comenzó un nuevo año, una nueva clase.
Hay algunos niños que tienen casi el mismo camino para volver a casa. Una en particular (vamos a llamarla Anita) está sólo a unas pocas cuadras de distancia.
Muy linda la niña. Sin embargo, Anita comenzó a excluir a mi hija en el camino a casa, eligiendo otra chica para caminar, diciéndole a mi niña, que ella no podía caminar con ellos.

Observando esta situación, hablando con mi hija, ella me confesó que  estaba riéndose con Anita en el colegio, para estar más vinculada a ella, para poder estar incluido en el camino a casa. El problema en eso  era, que Anita no simplemente estaba riéndose, pero se burlaba de otros niños del colegio. Mi hija estaba participando y se reía junto con ella,  con el fin, de ser parte de su “círculo de amigos”. Estas niñas son sólo unos 6-7 años de edad… pero el patrón es el mismo que con las niñas mayores.

Intenté decirle a mi hija de ignorar el comportamiento de Anita. Traté de hacerla entender que es valiosa y preciosa, no importa si alguien quiere caminar con ella o no. Sin embargo, me di cuenta de que ella no era como su hermano mayor, quien es capaz de lidiar con esas situaciones de una manera mucho más intelectual.A él realmente no le importaba.
Sin embargo, mi hija –  tan emotiva, dulce y  social, realmente estaba luchando con esa situación, encontrando maneras de lidiar con ella que son “normales” para su madurez emocional: intentar de imitar Anita, a fin de evitar estas situaciones que no sabe manejarlas – incluso si esto significa que se burla de otros, algo que mi hija sabe muy bien que nosotros como familia no lo hacemos nunca.

Después de haber analizado la situación, me decidí a ayudarla.

Yo sabía que tenía unos opciones:

  • hablar con Anita, diciéndole que no debería excluir a otros niños en el camino a casa
  • .hablar con Anita’s Mamá, esperando que cambie algo
  • ignorarlo y dejar que mi niña lidia con él – ella tiene que aprenderlo de alguna manera
  • decirle a mi niña cada mañana que ella es preciosa y valiosa, no importa lo que otros piensan ni cómo otros actúan
  • Cogerla del colegio diariamente, a fin de proporcionar a mi niña la posibilidad de caminar con nosotros, si ella quiere.
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Bueno, adivinen cual opción que elegí. Decidi de coger mi hija diariamente del colegio. Porque sabía de que hablar con Anita o su mamá no cambiaría el patrón en el comportamiento. Quizás, ella no excluiría mi hija activamente pero dudo que esa será la manera más efectiva de tratar la situación.
Ignorar la situación, dejar mi hija lidiar con ella?
¡De ninguna manera! Ella simplemente aprendería a encontrar soluciones para evitar el dolor de no estar incluida, y le enseñaría patrones que no quiero que mis hijos aplican (como se burlan de otros niños).

Yo sabía que podía decirle a mi niña cada mañana que ella es preciosa y valiosa, pero sabiendo que por su madurez emocional, teniendo 6 años de edad, no sería suficiente por ahora.
Ésa es la razón por la que elegí la última opción.
Y es divertido hacerlo. Por supuesto que toma el tiempo que podría dedicar a otras cosas, pero vale la pena. A los niños (y no sólo mi hija) le encanta de hablar conmigo acerca de su día, lo que van a hacer después o cualquiera otra cosa. A veces,están corriendo, hasta que les pierda de vista, mi niña incluido. A veces, ella prefiere mantenerse a mi lado y compartir lo que hicieron en el colegio.
Y todo lo que ella elige, para mi está bien. Lo que me importa, es que ella sabe que no necesita pegarse a Anita, a fin de evitar que sea excluida.
Sé como su mamá que, llegará el momento, cuando ella será más maduro emocionalmente, y capaz de enfrentar estas situaciones por sí misma. Sin embargo, por ahora, me encanta ser presente y darle esa seguridad y pertenencia de mi atención y mi presencia.
Aquí de nuevo, ésa no es una situación para aplicar con cada hijo. Usted conoce a su hijo. Ustedes conocen su madurez, personalidad y su situación personal. Yo puedo hacerlo, porque tengo el privilegio de quedarme en casa y organizar mi tiempo libremente. Éste es sólo un ejemplo de cómo llegué con mi solución, adaptándola mi hija y a mi situación. Estoy seguro de que encontrarán su solución, conociendo a su hijo y su situación.

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