El día en que me convertí en princesa, encontré a mi príncipe

por | Feb 1, 2018 | Crecimiento personal, Matrimonio

Todavía recuerdo una tarde, cuando estaba sentada frente a mi computadora. Vivía en Zurich, tenía alrededor de 28 años y hacía mis estudios como educadora nivel parvularia. Esa noche me sentía aburrida y sola. Por lo tanto, jugando con Google, escribí: “buscando hombre cristiano, Suiza”.
Y ahí estaba, el anuncio de contacto en línea de Benny, donde me estaba buscando.

princesa

Bueno, en realidad, el título de su anuncio de contacto era:” Príncipe busca a su princesa para cambiar el mundo”

Sólo unos meses atrás, habría sonreído, diciéndome a mí misma: « No soy una princesa, ni quiero serlo » … Hubiera cerrado esta página web y perdiéndome este hombre increíble, que es mi esposo hoy. .
Pero no cerré esa página web. Al menos no antes de escribir un correo electrónico a este príncipe que estaba buscando su princesa.
Ésta fue una acción muy espontánea mía, porque, usando mi cerebro, nunca lo hubiera hecho. Todo este mundo de las plataformas de citas era totalmente desconocida para mí y algo que no me interesaba para nada. Sin embargo, ese título” Príncipe busca a su princesa”provocó algo dentro de mí.
La razón por la que provocó algo dentro de mí, fue un cambio en mi comprensión, que ocurrió hace un par de semanas, de lo que podría significar esta palabra “princesa”.
Por lo que recuerdo, ser una princesa nunca fue algo que hubiera soñado ser. No quería vestirme como tal; ser tratada como una princesa … Esto, porque en mi comprensión, era simplemente aburrido. Consideraba a las chicas comportándose como una princesa como algo irritante.
En mi infancia, prefería ir de paseo con mis hermanos, nadar en el río cercano o salir a dar largos paseos con el perro de amigos nuestros. ¿Ser una princesa? No estaba interesada en eso.
Una vez, cuando tenía alrededor de 18 años, salí, con un par de chicas, a pasar un fin de semana en una granja. Para el almuerzo, los agricultores prepararon tocino, alubias y patatas, algo bastante rural y común para una comida de agricultores. Las chicas que estaban conmigo, todas con ese “comportamiento de princesas”, miraron el tocino con desprecio y separaron todo lo blanco (la grasa) del rojo (la carne) … Y sólo comieron la carne. Esto, en mi entender, fue “ser una princesa” y no pude identificarme con eso para nada.

Mantuve este entendimiento de ser una princesa hasta unas pocas semanas antes de ese anuncio de contacto. Con ese concepto de princesa, nunca me habría sentido motivada a escribirle por ese título.

¡Hoy estoy tan feliz de que esto haya cambiado sólo unas semanas antes de eso!
Estuve en Bolivia por un par de meses cuando una pareja de los EstadosUnidos, que trabajaba en una librería cristiana en su país, me trajo un libro con el título:
“Mantener un corazón de princesa en un mundo no tan de cuento de hadas”
En otra ocasión, compartiré algunas ideas de este libro que influyeron mi forma de ver las cosas de una manera profunda.

princesa

Hoy, simplemente compartiré un poema que escribí después de leer ese libro:

Yo soy una princesa

Sí, soy una princesa, contra todo lo que este mundo dice
No es necesario esconderme en una mazmorra
No es necesario fingir, construirme un castillo en el aire
Estoy llamada a ser una princesa en el castillo del rey

Soy una princesa, soy hermosa
Admirada, visible y brillante
Una experiencia, cercana a un sueño
Un deseo profundo, escondido en mi alma.

Sí, soy una princesa, incluso en la vida cotidiana
Amada, querida, deseada, con gran valor y precio
Sí, soy hermosa, eso es parte de mi identidad
Honrada, protegida, restaurada, hecha de nuevo

Sí, soy una princesa, no importa las circunstancias
La vida puede decirlo contrario, tratando de derribarme
Situaciones abrumadoras, queriendo obligarme a no creerlo
Mi identidad se mantiene, soy la hija del Rey, eso es lo que soy

Sí, soy una princesa, llamada a estar cerca del Rey
Esconderme en Él, dejar que me muestre
Dejando ir mis caminos, confiando en su amor y fidelidad
Descansando en este Amor, creyendo en Sus promesas, de pie en la realidad de la Vida.

Jeanne

Con ese nuevo concepto de lo que significa ser una princesa, ese título del anuncio de contacto me golpeó, y mi respuesta espontánea me convirtió en la ganadora de más de 70 respuestas más, que llegaron a Benny por su anuncio de contacto!

princesa
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Eso suena como un cuento de hadas, ¿no?
Bueno, la vida real es un poco más complicada que un cuento de hadas, pero definitivamente hemos estado felizmente casados durante 8 años, teniendo cuatro maravillosos hijos juntos … Y todavía nos maravillamos de habernos encontrado de esa manera.

Y aún soy su princesa. Juntos estamos “cambiando el mundo”.
El cambio es el más efectivo cuando comienza dentro de nosotros. Cuando nuestra realidad interior cambia del rechazo, miedos, vergüenza a un lugar hermoso, maduro y alegre, llena de amor y ligereza. Desde ese lugar, se convierte en un deseo profundo de llegar a nuestros propios hijos, llegar a las personas cercanas a nosotros y a personas de todo el mundo.

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