¿Vivimos nuestras vidas por entrega o vivimos a la merced de los demás? Parte 2

por | Dic 11, 2017 | Crecimiento personal, Vida Christiana

Hoy me gustaría ver cómo podemos vivir una vida de devoción verdadera y arrojar esa mentalidad de víctima de nuestras vidas. Como hemos visto en este artículo de la semana pasada, hay una gran diferencia entre la devoción real y está supuesta devoción que tiene mucho más que ver con estar a la merced de los demás, haciendo las cosas por temor. Del exterior, la diferencia es difícil de ver, pero un indicio que no estamos viviendo en verdadera devoción es el sabor de amargura que deja en nuestras vidas.

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Además, estar a la merced de los demás viene con impotencia, sensaciones de inferioridad, falta de identidad, victimización, haciendo del otro el culpable.

La verdadera devoción significa que hay pasión, identidad, seguridad, auto determinación, realeza, respetabilidad, libertad. Hace que la otra persona sea un destinatario honorable.

No se trata de que hacemos o cómo lo hacemos. Podemos hacer algo de la misma manera, una vez con verdadera devoción y el otro con esta actitud de estar a la merced de los demás.

Se trata de la imagen que tenemos en el interior. Lo que creemos de quien es Dios, quien es la otra persona.

¿Nos hizo creer nuestra cultura (la cultura del país en el que vivimos pero también nuestra cultura de iglesia y cultura familiar) que lo único que importa es que estamos sirviendo humildemente a Cristo?

Bueno, estoy de acuerdo. Eso es muy importante Sin embargo, pocas enseñanzas hablan de la actitud detrás de esa verdad.

Pocos saben que “mansedumbre” no es lo mismo que “debilidad”.

Cuando Jesús dijo:

Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Mateo 11.29

Él no habló de una devoción que está a la merced de los demás y de Dios. Él no habló de entregarse de esa manera.

Veamos cómo se comportó Jesús en una de las situaciones más desafiantes y difíciles durante Su tiempo en la tierra: el momento de su arresto y su crucifixión.

Fue durante el momento, cuando les dijo a sus discípulos que esperaran y oraran:

Yéndose un poco adelante, se postró en tierra, y oró que, si fuera posible, pasara de él aquella hora. Y decía: «¡Abba, Padre!, todas las cosas son posibles para ti. Aparta de mí esta copa; pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú.»

Marco 14.35-36

Cayó al suelo. Él sudó sangre. ¡Qué situación dramática ! Pero él dijo: Abba padre.

Abba es una palabra aramea que usan los niños pequeños cuando se dirigen a sus padres, pero los judíos no usan esta palabra en oración, debido a la familiaridad implícita de la palabra. El uso de Jesús de la palabra enfatizó su relación Padre-Hijo con Dios.

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Jesús conocía su posición, su identidad. Él conocía a su padre. Él estaba haciendo todo lo que hizo por amor.

Si su actitud estaría de estar a la merced de los demás, viviendo la “mansedumbre” que muchos de nosotros los cristianos se las enseña a vivir, probablemente habría pensado en esa situación:

¡Qué tirano! ¡Solo mira la situación en la que me llevó de nuevo! “Padre, me entregué a ti, he renunciado a mi derecho a tener una familia y niños, una vida fácil y cómoda. He aceptado provocar a las personas con mi comportamiento. He hecho todo a tu nombre, he curado a los enfermos, he predicado durante horas, incluso he resucitado a los muertos, los niños vinieron a mí y soporté a estos 12 discípulos … ¿ahora me lo agradecen de esa manera? Duermen en esta hora dramática, y uno de ellos me va a traicionar por unas monedas de plata. ¡No puedo creer que me hagan eso, después de todo lo que he invertido! ¿No soy el hijo de Dios?”

O bien, sería pasivo, estoico y entumecido; sintiendo si esta es la voluntad de Dios, él quiere obedecerlo. Su oración habría sido: Dios en el cielo, seguiré tu camino. Solo soy un pecador en tus ojos, pobrecito de mi!  y es por gracia que me usas. Haz todo lo que quieras, solo déjame estar contigo en el cielo al final otra vez, tal como lo prometes en tu palabra.

Sabemos que Jesús no pensó de esa manera. Ésa nunca fue su motivación. Estaba viviendo su vida en devoción, motivado por el amor.

Todo su ser estaba lleno de pasión, identidad, seguridad, auto determinación, realeza, respetabilidad, libertad. Hizo de los otros (y al final tú y yo) destinatarios honorables.

Un poco más tarde podemos ver cómo interactuó con aquellos que vinieron a apoderarse de él:

Jesús le dijo:
—Amigo, ¿a qué vienes?
Entonces se acercaron y echaron mano a Jesús, y lo prendieron.Pero uno de los que estaban con Jesús, echando mano de su espada, hirió a un siervo del sumo sacerdote y le quitó la oreja.Entonces Jesús le dijo:
—Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que tomen espada, a espada perecerán.¿Acaso piensas que no puedo ahora orar a mi Padre, y que él no me daría más de doce legiones de ángeles?

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(sabemos que una legión contiene 6000 tropos) ¿Pero cómo entonces se cumplirían las Escrituras, de que es necesario que así se haga?
En aquella hora dijo Jesús a la gente:
—¿Como contra un ladrón habéis salido con espadas y con palos para prenderme? Cada día me sentaba con vosotros enseñando en el Templo, y no me prendisteis.Pero todo esto sucede para que se cumplan las Escrituras de los profetas.
Mateo 26.50-55

Más tarde, Jesús fue interrogado por el sumo sacerdote:

El sumo sacerdote preguntó a Jesús acerca de sus discípulos y de su doctrina. Jesús le respondió:
Yo públicamente he hablado al mundo. Siempre he enseñado en la sinagoga y en el Templo, donde se reúnen todos los judíos, y nada he hablado en oculto. ¿Por qué me preguntas a mí? Pregunta, a los que han oído, de qué les he hablado; ellos saben lo que yo he dicho. Cuando Jesús dijo esto, uno de los guardias que estaba allí le dio una bofetada, diciendo: ¿Así respondes al sumo sacerdote?
Jesús le respondió: Si he hablado mal, testifica en qué está el mal; pero si bien, ¿por qué me golpeas?
Juan 18.19-23

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Jesús sabía quién era él. Tenía audacia y una realeza, estaba lleno de pasión, seguridad, auto determinación, realeza, respetabilidad, libertad.

¿Qué tiene eso que ver con nuestras vidas?

Todo.

Hay una escritura en Oseas 6.6 que dice:

Porque misericordia quiero y no sacrificios, conocimiento de Dios más que holocaustos.

Dios no solo está interesado en nuestra voluntad de dar todo, en nuestros sacrificios y en nuestra decisión de querer hacer su voluntad.

Él se deleita en que lo conozcamos, quien él es de verdad. Se deleita en que entendamos (en lo profundo de nuestro ser) su Amor y bondad, y que hagamos todo lo que hacemos motivados por amor.

Exactamente como el padre de la historia del hijo pródigo, que nunca quiso que su hijo se comportara como un esclavo. Él anhelaba una relación, que su hijo comprenda su verdadera identidad. De la misma manera Dios anhela que dejemos de vivir nuestras vidas con una actitud de vivir a la merced de los demás.

Veamos los ejemplos del último artículo:

Quedarme con mi esposo, solo porque la Biblia lo requiere

• Tener relaciones sexuales con mi cónyuge porque eso es un deber en el matrimonio.

• Estar comprometido con el ministerio, haciendo lo que estoy haciendo porque siento que tengo que hacerlo, o porque la iglesia no tiene a nadie más para hacer el trabajo.

• Apoyar a mis hijos adultos con finanzas porque temo que no va alcanzarles de otra manera.

Estos mismos ejemplos con una entrega verdadera :

 

• -Quedarme con mi esposo, solo porque la Biblia lo requiere.

Dejo de desear secretamente que mi esposo muera en un accidente para que yo quede “legalmente” libre de él.

Elijo lo que realmente quiero, considerando cuidadosamente cada aspecto en oración, dejando que Dios toque el corazón y me hable. Y luego lo hago.

Conozco a una mujer hermosa que estaba en esta situación. Un amigo sabio de ella lo mostró el equivocado que era desear la muerte de su esposo para ser libre. Luego comenzó a considerar sus opciones, considerando cuidadosamente cada aspecto en oración. Ella eligió quedarse. (Su esposo no era abusivo o una mala persona, pero simplemente no pudo estar emocionalmente presente.) Ella entró en verdadera devoción. Ella experimentó a un Dios que honró esa decisión de muchas maneras, y hoy, muchos años más tarde, ella tiene un esposo muy diferente que también ha crecido mucho en esta área de intimidad emocional.

Al estar en una situación donde no hay posibilidad de elegir otra cosa que quedarse, elija a conocer a su Dios. Su amor por usted.Entran en esa identidad de ser un hijo / una hija de Dios. ¡Van a experimentar a un Dios que va a hacer cosas maravillosas en ustedes, tanto como en su alrededor!

  • Tener relaciones sexuales con mi cónyuge porque eso es un deber en el matrimonio

    He sido culpable de eso muchas veces. Esto hasta que Dios comenzó a despertar una revelación en mí de que esto no era devoción. Que simplemente me puse a merced de lo que sabía que tenía que hacer, pensando que era mi deber en el matrimonio. Bueno, hoy todavía estoy de acuerdo en tener relaciones sexuales con mi esposo cuando no tengo muchas ganasde hacerlo. Eso no cambió. Cansada de un día largo, los niños finalmente están todos dormidos, mi deseo a menudo es diferente a darle este momento a mi marido y nuestra intimidad. Pero elijo seguir haciéndolo. Decido que nuestra intimidad es lo suficientemente importante como para aceptarlo, y me entrego de todo corazón. No porque estoy obligada a hacerlo ni porque la Biblia lo dice o porque mi esposo está decepcionado y molesto conmigo cuando no lo hago. Pero conozco mis prioridades. Decidió que nuestra intimidad es algo que quiero valorar. Quiero mostrarle que me importa y que lo amo.

  • Estar comprometida con el ministerio, haciendo lo que estoy haciendo porque siento que tengo que hacerlo, o porque la iglesia no tiene a nadie más para hacer el trabajo.

    ¿Estás actuando como hermano mayor del hijo pródigo? ¿Estás trabajando duro, haciendo del ministerio una prioridad para agradar a Dios (y a la gente)? ¿Sientes que los demás siempre le exigen más de lo que te dan y que eres la “víctima” de sus voluntades y expectativas? ¿Estás molesto con otras personas a tu alrededor que no invierten tanto en sus vidas como tú, pero que aún experimentan el amor y la fidelidad de Dios tanto (y a veces más) que tú? Bueno, estos hechos son indicios de que no estás viviendo en verdadera devoción. Son indicios de que puedes estar viviendo a la merced de los demás, haciendo cosas con impotencia, sensaciones de inferioridad, falta de identidad, victimización, haciendo del otro el culpable.

  • Apoyar a mis hijos adultos con finanzas porque temo que no va alcanzarles de otra manera.

    Aquí también, la actitud hace toda la diferencia. Dar porque anhelo dotar a mis hijos, porque quiero encontrar maneras de demostrar que me preocupo por ellos y los amo – es muy diferente a una actitud que les da dinero mientras les hace sentir en cada ocasión que nos deben algo, esperando que devuelvan algo en forma de llamadas telefónicas, visitas o cualquier otra cosa.

En el siguiente artículo vamos a ver cómo este tema no tiene solo que ver con el crecimiento personal sino también con la forma en que criamos a nuestros hijos. ¡Este artículo y el último son la base del tema de la publicación de la próxima semana! ¡Hasta entonces!

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